Resolver lo que ya estaba concluido.
Se puede tener libertad, pero
qué da si no es congruente con el sentimiento, infame
nada precario, pero lleno de ti.
Esa franquicia de pensamientos que fuiste creando
bajo la sombra de tu mente hechizada,
detrás de su nulo apogeo, terminó cosechando
lo que jamás se quiso sembrar.
Y ahora, que se han recogido los detalles,
no basta con que el suelo haya sido fértil.
Abres los ojos del corazón inerte.
Aún no sabe su realidad.
Las mazmorras recorriste
como queriendo volar.
¿Dio resultado el crepúsculo madrugador?
En mí, aún no se define.
Cabalgan ideas, agitadas, desvalidas.
No se hacía dónde mirar.
Será por eso que aún no germina.
Quizá.


0 comentarios:
Publicar un comentario